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Poesía en el laurel

2016

Festival Internacional

Edición de 2016

La edición de 2016 del Festival pondrá su broche de oro el 16 de agosto con la entrega del V Premio Internacional Poesía en el Laurel, que este año reconocerá la extensa y proclive trayectoria del poeta, académico y director del ciclo, Pedro Enríquez. La concejala de Cultura de la localidad, M. Trinidad Montes, se sumará a las intervenciones de Jesús Hernández, Hamza Castro, Nízar Liemlahi, Rafael Guillén y Elisa Remón, que servirán como justificación a un merecido reconocimiento a toda una vida dedicada a la cultura y a la promoción cultural de Granada.

Eva Rubio pondrá la nota dramática a la velada con su interpretación teatral.

El segundo martes de este año tendremos la intervención de Enrique Moratalla en “Poesía en el Laurel” acompañado de la guitarra de Miguel Ángel Corral, el violín de José Vélez y la flauta de Juan María García Navia.

La tercera noche de Poesía en el Laurel 2016 llevará a los Jardines de San Luis el Real la voz de Marina Heredia que, junto a su ilustre elenco, cerrará la presente edición del Festival que cada año propone la mejo oferta cultural de la época estival de la provincia de Granada.

Programa

2 DE AGOSTO 2016
21:30 horas

PRESENTA
Rosa Gamero

POESÍA
Brian Johnstone (Escocia)
Dimitris Angelis (Grecia)
Brigitte Broc (Francia)

MÚSICA
Ohiane Igerabide (arpa)
Paula González (voz)
Mar del Norte

9 DE AGOSTO 2016
21:30 horas

PRESENTA
Nelia-Reyes García

POESÍA
Antonio Praena (Granada, España)
Mª Ángeles Pérez López (Salamanca, España)
Abdelkarim Tabbal (Marruecos)

MÚSICA
Mujeres Mediterráneas
Enrique Moratalla (Granada, España)

TEATRO
Juan Antonio Valverde (Granada, España)

16 DE AGOSTO 2016
21:30 horas

 PRESENTA
José Luis López Enamorado

ENTREGA DEL V PREMIO INTERNACIONAL LAUREL 2016
al poeta granadino Pedro Enríquez

MÚSICA
Marina Heredia

TEATRO
Eva Rubio
Paloma García (Chelo)

EXPOSICIONES
Rosa Gamero (Escultura)
Andrés López (Pintura)

Programa de la XIII Edición del Festival (exterior)

Programa de la XIII Edición del Festival (interior)

Programa del 6 de Agosto de 2016

Reverso del programa del 6 de Agosto de 2016

Programa del 9 de Agosto de 2016

Reverso del programa del 9 de Agosto de 2016

Poema manuscrito: Pedro Enríquez

Programa del 16 de Agosto de 2016

Reverso del programa del 16 de Agosto de 2016

Sesiones

Hemeroteca

Martes 17 de Agosto de 2016

Profeta en su tierra
El poeta y activista cultural Pedro Enríquez recibe el V Premio Internacional Poesía en el Laurel con la complicidad de Rafael Guillén y Marina Heredia

Enlace a la noticia: Diario Ideal.es Granada

Pedro Enríquez, con el premio Laurel de La Zubia.

Un rumor inesperado desestabilizó a las decenas de escritores que poblaban las butacas del Centro Federico García Lorca, en la Romanilla, durante el último FIP de Granada, en mayo: Pedro Enríquez se debatía entre la vida y la muerte. Un susto que pilló a casi todos de sopetón. En cambio, el poeta y académico -zeta mayúscula- de la Academia de Buenas Letras de Granada paseaba anoche palmito en una reunión consagrada de manera íntegra a su figura. Todo un goce con tintes de autohomenaje. O de profeta en su tierra. O de reconocimiento en casa.

Enríquez -60 años-, figura de relieve internacional en la literatura granadina, recibió el V Premio Internacional Poesía en el Laurel. El galardón de un certamen que lleva su huella indeleble. Y fue velada cálida, con el patio de butacas lleno en rectángulo profundo. Versos en la Vega, el marco que tan bien describió Rafael Guillén en ‘Zubia’. La presencia del Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca en los jardines del convento San Luis El Real emocionó al homenajeado. «Pedro Enríquez ha sido el motor de una cultura que podríamos llamar elitista, pero siendo querido por el pueblo», comentó Guillén. «Se ha ganado el cariño en muchísimos países. Para él toda mi admiración y afecto».

El enclave ayudó a entrar en materia: los jardines del convento San Luis El Real respiran historia. Cuentan que Isabel La Católica se escondió de un ataque musulmán en sus alrededores mientras encomendaba sus rezos a San Luis. «Estoy lleno de emoción. Esta noche prefiero olvidarme de los papeles y dejar que hable el corazón, que nunca se equivoca», confesó Enríquez antes de que su amigo José Luis López Enamorado le regalase el cuadro ‘El rincón del poeta’. Enríquez recitó a Lorca y se soltó en escena en clave de perfopoesía a través de ‘Sombras chinescas’, ayudado por las voces de Elisa Remón y Eva Rubio. Intervinieron, a su vez, María Trinidad Montes, Jesús Hernández, Hamza Castro y Nizar Liemlahi. Quedó patente la esencia de Enríquez: el maridaje del ritmo de lectura y el ritmo de la musicalidad de los versos. Entre el elenco, ‘Trini’, la concejala de Cultura, aportó un bellísimo saxofón en una versión igualmente hermosa del ‘Lucía’ de Serrat. Y todo haciendo cómplice al pórtico de la iglesia.

Después llegó Marina Heredia, de blanco y falda floreada, y se apoderó de la noche con semblante egregio. Su voz fluye natural, ardiente como llamarada. Acompañada por un privilegio de guitarra, la del inseparable José Quevedo ‘Bolita’, que cambia el toque severo mientras Marina funde las manos como en el trance de una plegaria antigua mientras espera con los ojos cerrados a que el toque que conceda una tregua y le permita arrancarse. Con esa voz grave, cincelada por el alquitrán, que ha hecho fortuna entre varias generaciones de féminas. Y alentada por las palmas y coros de Anabel Rivera y Víctor Carrasco.

Marina se encuentra radiante a sus 36 años. La plenitud de una cantaora que en marzo conquistó el Carnegie Hall de Manhattan con Pablo Heras-Casado, otro granadino. Su padre, Jaime ‘El Parrón’, observaba sentado en un lateral, en penumbra y con discreción de patriarca sabio. Su relación con el universo de los poetas. Alguien en La Zubia recordó sus recitales con Aute, donde la Heredia ya dejó constancia de su dominio de la ‘Balada del que nunca fue a Granada’, de Rafael Alberti, a la tauromaquia de Illo y Romero, transformada en verso por José Bergamín. ‘El Parrón’ la miraba embebecido, marcando el compás tímidamente con las pestañas. Él sabe bien que el flamenco, más que aprehenderse, hay que sentirlo.

Marina salió eufórica, repartiendo sonrisas al son de unas alegrías con sabor a Cádiz. Ni siquiera los problemas con el suministro eléctrico le impidieron cantar a pelo y ganarse la ovación del convento. Al cierre de esta edición, la nazarí seguía por soleás. Para entonces, ‘El Bola’ ya era una asombrosa caja de chiribitas. Nada más afín a la filosofía del poeta Enríquez. Pocas cosas hermanan tanto como la música. Si acaso, la poesía. Y allí, sobre el entarimado de la iglesia zubiense, los tres oficiantes disponían de todos los elementos.

Lunes 16 de Agosto de 2016

“Creo en la capacidad de enriquecerme conmundos diversos”
El Premio Internacional ‘Poesía en el Laurel’ recae esta noche en Pedro Enríquez, alma mater del certamen. Tijuana acoge una exposición basada en su libro ‘Liturgia del Olvido’

Enlace a la noticia: Diario Granadahoy.com Granada

Hace gala de esa contención propia de un poeta japonés que se inspira en la delicadeza de una flor desprendiéndose de su rama para escribir un haiku. Y en un mundo de egos como el del arte, es de los que prefieren la libertad a los círculos cerrados. En esa filosofía se basó para crear el certamen Poesía en el Laurel que cada verano convierte el Convento de San Luis de la Zubia en un agradabilísimo Parnaso.

-Hay en usted algo de oriental. ¿Cómo se define Pedro Enríquez?

-La mirada hacia uno mismo suele ser parcial, a veces no basta una vida para conocerse. Partiendo de esta premisa, considero que la curiosidad y la observación son dos aspectos resaltables en mí. Sigo conservando el niño curioso que se interesa por todo lo nuevo, por lo que no conoce, abierto al asombro, a la sorpresa, a las nuevas sensaciones. Esto me permite tener una mirada abierta a la pluralidad, a las múltiples facetas del arte, desvinculándome de la pertenencia de grupo, tan de moda, y ser libre para estar con todos, no creo en los círculos cerrados, sino en la capacidad de enriquecerme con mundos diversos. Me siento clarividente en esta idea. Por indicar otros aspectos de mí mismo, diría que soy bastante testarudo y despistado para los asuntos cotidianos.

-Esa libertad le ha llevado a organizar actividades culturales con un sello propio y con gran éxito de público. Desde Poesía y música en los monumentos a recitales en conventos que concluían con la degustación de dulces hechos por las monjitas. Y, por supuesto, Poesía en el Laurel que este año cumple 13 ediciones.

-Desde hace tiempo busco sinergias entre las artes, siempre la poesía como elemento central, su unión con la música, teatro, pintura, fotografía, danza, cine… actos donde se produce la unión entre asistentes y artistas, buscando la originalidad de elementos comunes y conocidos con nuevas propuestas. No pasa desapercibido a las personas atentas y amantes del arte, lo que se traduce en asistencia de público. Aquí sí hay que hacer una crítica, y es la actual cultura de lo gratuito, donde se enorgullecen los responsables de la cultura de llevar a cabo espectáculos sin casi coste, y la respuesta cansina de no hay presupuesto. Inventiva y trabajo, por favor. Granada es una ciudad de artistas, merece cuidarse y ayudarse. Nuevas ideas. Que no se queden las propuestas en lo alto de las mesas de los oscuros despachos, o en las carpetas silenciosas de los amigos.

-Usted valora el trabajo de los demás, lo que no es tan habitual ni siquiera en el mundo de la cultura.

-Siempre he tenido una máxima, y ojalá que la haya podido cumplir, aunque solo sea en algunas ocasiones, y es intentar tratar a los demás como a mí me gustaría que me trataran. Con todas las equivocaciones posibles, este pensamiento me ha procurado conocer a personas a las que admiro en su vida y en su obra. El mundo del arte es un mundo de egos, y cada día me pesa más el que sólo sabe mirarse a sí mismo y a su dedo gordo del pie, porque su mirada se acorta por días, así que una acción aunque sea pequeña por unirnos en ideas y acción, enriquece y alegra.

-Y su poesía, qué nos dice de ella, cómo podría definirla.

-Puedo decir que no puedo decir nada. El poeta es difícil que defina su propia creación, que se ponga etiquetas. Mi obra poética la siento como un camino, cada día abierto a una mirada nueva, lo que hoy es válido puede no serlo mañana, es cambiante como el paisaje de un bosque o la calle de una ciudad en horas distintas del día y de la noche. Es el lector quien tiene la opinión, tantas como posibles lectores puedan existir. Me siento como un prisma donde incide la luz. Uno de mis últimos libros se titula El lienzo del deseo, donde está presente la carnalidad de la inspiración del artista, en estos momentos estoy escribiendo sobre la reflexión espiritual que hago de mi propia vida y la relación con Dios. Hubo un tiempo de poemas con un lenguaje donde me interesaba la claridad de las ideas, otro donde predominaba la imagen. No descarto ningún cambio mañana, esta misma tarde.

-Tiene amigos repartidos por todo el planeta gracias a su intensa actividad poética, cuéntenos, de alguno de ellos, algo entrañable.

-Las anécdotas son casi infinitas, y con cada una de las personas que ahora vienen a mi memoria podría ocupar páginas. Por indicar brevemente, recuerdo la amabilidad y sonrisa de Jorge Guillén en su casa de Málaga cuando cumplió 90 años; las genialidades de Ginés Liébana, conversando en su casa de Madrid, tantas veces visitada; la memoria alegre de Pepín Bello hablando de Federico; la fuerza de Mari Carmen Antón de Muñoz, actriz de La Barraca en su casa de Buenos Aires; la energía de Paco Ibáñez buscando juntos, en pleno mes de agosto, una moqueta rojo Marlboro; las conversaciones con Antonio Gala y su memoria prodigiosa. Algunas anécdotas curiosas como cuando me nombraron Hijo Predilecto en el municipio de Aguilares, Argentina, y en el diploma especificaba: “mientras esté aquí”.

-Poesía en el Laurel fue una idea suya que ha evolucionado con éxito y que este año cumple 13 ediciones, ¿cuáles han sido los mejores momentos?

-Serían muchos, más de 50 actos a través de estos trece años han dado magníficos e inolvidables momentos, basta acudir a los programas y a los artistas que han intervenido para darse cuenta de la importancia de la propuesta, tanto para nombres ya consagrados como artistas que comienzan, pero me gustaría destacar uno: la lectura de Antonio Gala de sus poemas los Sonetos de la Zubia, la primera y única vez que se leyeron en el lugar donde fueron inspirados.

-Y después de haber entregado tantos premios de Poesía en el Laurel, esta noche le toca recibirlo a usted, ¿orgulloso?

-Siento como puede sentir el labrador que recoge la mies, una imagen que nos proyecta hacia lo que es un proceso: la preparación de la tierra, las semillas, el riego; esto no es signo de que habrá recogida de frutos, en ocasiones se secan o sufren plagas que lo impide, pero el trabajo había que hacerlo; si el fruto llega, también la alegría. A veces, no hay certeza en el esfuerzo realizado, y también en ocasiones llega la entrega a quien no sembró nada, y esto sí que es signo de la mediocridad en el campo del arte, por decir algo suave. Los premios ni quitan ni ponen, son como señales que indican la certeza del camino andado, y como tal la responsabilidad de seguir avanzando. Esta es la recompensa, sentir las manos extendidas de los que te rodean, la autenticidad de la mirada con uno mismo y con el trabajo realizado.

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